Tortas fritas, auténtico sabor criollo
Las Tortas fritas son masitas fritas, que en Argentina siempre acompañan al mate, especialmente en los días de lluvia. Su sabor es inconfundible y sin duda alguna son un símbolo de unión y amistad.
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Un día lluvioso, de frío tiene sus ventajas. Quedarse en casa tomando mates con tortas fritas calentitas es una de ellas, aunque no hace falta esperar que llueva o haga frío para comer unas ricas tortas fritas.
Las tortas fritas son un amasijo con harina, agua, sal y grasa, sobado con sus puños para que resulte una masa tierna, estirada y cortada en pequeños bollos, que luego con las manos se le da forma circular, se fríe en grasa de vaca, cerdo o de oveja.
Calentitas y pasadas por azúcar, las tortas fritas acompañan el mate en interminables rondas, donde son excusa perfecta para compartir inolvidables momentos.
RECETA PARA UNAS DELICIOSAS TORTAS FRITAS
Ingredientes:-
2 tazas de harina
1 cucharadita de polvo para hornear-
1 cucharadita de sal
50 gramos de grasa o manteca
1 huevo
1/3 de taza de agua
grasa para freír
azúcar para espolvorear
Preparación: Tamizar juntos la harina, el polvo para hornear y la sal. Añadir la grasa o manteca, el huevo y el agua formando una masa y trabajarla hasta que quede lisa. Dejar reposar tapada por 30 minutos. Dividir la masa en bollitos, aplastarlos con las manos dándoles forma redondeada y de ½ centímetro de espesor. Freír en abundante grasa, escurrir sobre papel y espolvorear con azúcar.
Ingredientes:-
2 tazas de harina
1 cucharadita de polvo para hornear-
1 cucharadita de sal
50 gramos de grasa o manteca
1 huevo
1/3 de taza de agua
grasa para freír
azúcar para espolvorear
Preparación: Tamizar juntos la harina, el polvo para hornear y la sal. Añadir la grasa o manteca, el huevo y el agua formando una masa y trabajarla hasta que quede lisa. Dejar reposar tapada por 30 minutos. Dividir la masa en bollitos, aplastarlos con las manos dándoles forma redondeada y de ½ centímetro de espesor. Freír en abundante grasa, escurrir sobre papel y espolvorear con azúcar.
HERVIDO O PUCHERO (1823)
ROBERTO PROCTOR
...Como tenía los dientes casi arrancados por los asados de capón flaco, comida que más parecía estirar cuerdas de guitarra que masticar carne, resolví probar el hervido, una especie de caldo o sopa hecho de la manera siguiente: se mete un pedazo de pulpa en la olla de hierro, de largos pies, llena de agua clara, con cebollas, rebanadas de zapallo y choclos y se cuecen estos ingredientes hasta dejarlos completamente tiernos; es plato excelente cuando se sazona con mostaza, sal, y pimienta; la sola objeción es que requiere mucho tiempo la cocción, que solamente se obtiene de noche al fin de la jornada; además, no siempre se consigue carne, a menos de carnear un novillo con este fin.
EL CHARQUE (1823)
ROBERTO PROCTOR
No pudiéndose conseguir provisiones en el camino, fue también necesario llevar con nosotros todo el comestible, así como útiles de cocina. Los peones viven en viaje exclusivamente de charque o sea carne preparada del modo siguiente, y cuya preparación constituye un comercio: una vez muerta la bestia, se desposta en grandes mantas; luego se llevan bajo la ramada donde se hacinan con capas de sal y se apisonan bien para extraerles la sangre y jugos: pasados uno o dos días, se separan y tienden al sol hasta que se secan y ponen completamente negras. En este estado se acondicionan en atados para exportación, consumiéndose mucho en el interior por mineros y en el mar por marineros. Cuando se come charque, se sazona con ají y pónese en agua caliente, haciendo una especie de sopa espesa.
CARNE Y HUEVO DE AVESTRUZ (1885)
FRANCISCO JAVIER MUÑIZ
Los campesinos reputan muy saludable la carne del ñandú, y en verdad que ni la abundante y casi pasmosa ingestión de ella, ni las grandes tajadas de su gordura que toman de la grupa o picana, les daña jamás, y eso cuando no le asocian otro alimento que el maíz tostado, alguna vez, ni otra bebida que el agua pura y cristalina de los arroyos y lagunas. Ellos creen que esta carne es fresca, lo que no repugna cuando el ñandú no es flaco o viejo, siendo cargada la gelatina. Esto contribuye, naturalmente, a que no se efectúe un gran desprendimiento de calor, y a que la asimilación sea breve y fácil.
... Los boleadores de avestruces utilizan, ya asadas, ya cocidas, en guiso o fiambre, casi todas las partes. El alón, la picana (carne de la grupa) y el ventrículo o estómago son presas preferentes. A éste se le despoja de su membrana interna coriácea, a la cual llaman los campesinos cáscara, y la anteponen (como manjar) a la misma lengua de vaca: por flaco que esté el avestruz no dejan de comerlo, como sucede con aquélla por magro que parezca el vacuno.
Los huevos forman una vianda apetecida por los camperos, que los asan y los fríen. Hacen lo primero de varios modos, todos breves y sencillos. Los agujerean por una extremidad, y por allí derraman no todo el albumen, como algunos han escrito, y muchos creen, quizá suponiendo indigerible esta substancia o de mal paladar, sino sólo aquella porción que había de verterse mientras la asadura. Introducen luego un poco de grasa, y de cebolla picada, ponen el huevo junto al fuego, y revolviéndolo el todo con un palito le dan vueltas presentando ya un lado, ya otro, al calor, hasta que queda perfectamente cocido. Si el demasiado viento incomoda la operación, abren un hoyo en la tierra y se conducen del mismo modo, encendiendo en él una pequeña hoguera.
Cuando el hambre apura y no es posible demorarse en preparativos, ponen inmediatamente fuego a las pajas del nido, y con alguna otra chamarasca de las cercanías medio asan los huevos, y así, entre fríos y calientes saborean con ellos, saliendo satisfechos del apremiante conflicto.
Acostumbran también perforar el huevo de uno de sus polos al otro, e introducir después de derramar cierta porción de albumen, un palito que le atraviesa a modo de eje. Suspendido en él el huevo, cuyos agujeros deben ajustar todo lo posible al travesaño, se le torna ya de un lado ya de otro dentro de la llama de la fogata hasta que queda más o menos asado. Ello son útiles de igual modo para todos los compuestos en que entran los huevos de gallina, con tortillas, para bizcochos, mosquetes, etc.
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